01 octubre 2009

HUYENDO DE LA MUERTE - (Por: Blanca Dayanne Castro)


No, no estoy muerto… solo dejé de respirar como 10 minutos a lo sumo así que no puedo estarlo. Tengo muchas actividades que realizar porque ni creas que les voy a dejar el fruto de mi trabajo, mis desvelos y falta de vida social me han costado llegar hasta donde estoy.
No puedo estar muerto si sigo pensando, así que yo haré como que mi corazón sigue funcionando. Están tocando la puerta y mis pasos retumban hacia ella, no puedo abrir; ¡maldita chapa oxidada! De cualquier forma ha de haber sido un vendedor el que tocaba o niñas queriendo vender sus galletas de exploradora así que no me preocupo. Yo sigo pensando y mi risa se escucha en las noches cuando regreso de mi trabajo.
La muerte no es mi color preferido, nunca me ha gustado así que yo solamente sigo existiendo aquí entre estas paredes cubiertas de moho, con los muebles cubiertos de sábanas para que no se llenen de tierra y los cubiertos de plata dispuestos en la mesa para admirarlos cada mañana. La muerte no es para mí, mis monedas de oro las enterré junto con mis sueños de la infancia.
¡No estoy muerto te digo! Toda a la puerta… y aunque nadie te abra escucharás unos pasos y por fin saldrás corriendo después de escuchar mi risa, burlándome de tus miedos, crucifijos y agua bendita. Esta casa es mía y de nadie mas.

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