20 abril 2009

3 SAPOS PARA LEONOR (Por: Blanca Dayane Castro)




- Esos 3 sapos tendrán que servir.
Dijo una voz anciana en tono de pesar.
Leonor nació literalmente en un día eclipsado, toda su familia cercana estaba viendo la televisión mientras ella luchaba por salir a conocer este mundo. Aún en pleno siglo XX la gente decía que Leonor estaba hechizada, pues entre otras cosas aprendió a hablar tarde y cuando lo hizo sus padres se cuestionaban de dónde sacaba tantas palabras extrañas, por ejemplo, a la edad de 4 años le dijo a su padre:
- Un neumático ha expulsado el aire de su interior
Sus padres aunque educados no repararon en el significado de la frase hasta que el dichoso automóvil empezó a ir mas despacio y a ladearse. Después de hablar aunque sea una frase Leonor callaba durante muchas horas, sus ojos vivarachos seguían las palabras de los demás.
Acudieron con muchos doctores pero ninguno encontró anomalías en ella, todo estaba perfecto y por si fuera poco su coeficiente intelectual estaba alto lo que descartaba una enfermedad mental.
Los años pasaron y Leonor se convertía en una hermosa adolescente, un día su mamá le preguntó si tenía novio a lo cual contestó:
- Este es un lapsus de mi vida de extrema importancia como para obtener esa clase de responsabilidades idealistas.
Su madre quedó pasmada y un miedo recorrió su cuerpo, no pensaba ni por un minuto tener una solterona en su casa. Empacó sus cosas junto con las de su hija, compró 2 boletos a un pueblo lejano y olvidado de la civilización. Hace casi 15 años que no regresaba a ese lugar pero lo veía como la única esperanza de que su hija regresara a la cordura.
Su abuela revisó a Leonor de pies a cabeza y la dejaron en el patio trasero para conversar en el comedor, la abuela sirvió 2 tazas de café y al fin dio una conclusión:
- Sabes hija, Leonor tiene demasiada percepción de este mundo. Si quieres que se le quite tendremos que hacer un ritual. Mira, yo no sé porqué bendita causa los sapos sirven para espantar demonios. Hay que conseguir 3: uno, para perder la inocencia, otro para que conozca las palabras vacías que ella nunca pronuncia y otro más para que deje de prestar atención a toda la información que sabe.
La anciana dio un sorbo al café.
- Esos 3 sapos tendrán que servir
Las dos observaron a Leonor mientras ella recitaba el nombre científico y las propiedades de cada planta que se encontraba en el patio.

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